miércoles, agosto 03, 2005

Ganas de Cariño

Si el cariño lo envasaran cual refresco o chocolate, compraría cada día mi ración. Escogería un día el cariño de una rubia, otro el de una morena, de una pelirroja y de una albina. Cada cual en su momento lo pediría en distintos recipientes y sin compromiso los consumiría. Me enamoraría del sabor de la rubia y cada vez a distintas horas optaría por un poco de cariño.

Adicto al cariño me transformaría y cada vez que pidiese más, me subirían los precios: es la ley de la oferta y la demanda, alegarían. Cansado de ello, iría al mercado negro por un cargamento de cariños para todo el mes, un día me descubrían, me arrestaban y todo por culpa de un cariño malo.

Tener ganas de cariño a estas horas es complejo. Ya no estás y yo te necesitaba, no como objeto ni como necesidad de "algo"... Ojalá el cariño no lo envasen, porque estoy seguro que te enriquecerías.